Interlaken, situado entre dos lagos de aguas cristalinas —el lago Thun y el lago Brienz— en el corazón de los Alpes berneses, lleva siglos atrayendo a viajeros con su belleza sobrenatural. Antaño sede de un monasterio benedictino, hoy esta ciudad es la capital mundial del aventurismo y el senderismo. Visítala por las vertiginosas panorámicas del Eiger, el Mönch y el Jungfrau, que como guardianes vigilan cada instante de tu estancia.