Split es la segunda ciudad más grande de Croacia y uno de los centros mediterráneos más auténticos que existen — levantada en torno al imponente Palacio de Diocleciano del siglo IV, que aún hoy late como el corazón vivo del casco antiguo. La fusión de ruinas romanas, callejuelas de piedra, el elegante paseo marítimo del Riva flanqueado de palmeras y las playas cercanas convierten a Split en un destino de verano de ensueño. Además, la ciudad es la base perfecta para explorar Trogir, Hvar, Brač y el Parque Nacional de Krka.