Una pequeña isla en la laguna de Narta conocida por su bosque de pinos, su puente de madera y su atmósfera tranquila. Además del monasterio (ver descripción aparte), la isla ofrece paseos entre pinos mediterráneos que dan sombra incluso al mediodía, y vistas abiertas hacia la laguna y las montañas circundantes. El paseo alrededor de la isla dura unos 30-45 minutos, con varios lugares naturales para descansar junto al agua. Durante la primavera y el otoño, la laguna es hábitat de bandadas de flamencos y pelícanos — un destino de 'birdwatching' entre los ornitólogos europeos. El acceso es a través del puente de madera, por el que se llega a pie (el coche se deja en tierra firme). Sin infraestructura para visitantes — lleva agua, especialmente en verano.
El acceso a la isla es gratuito, pero es necesario alquilar una barca de los pescadores locales para llegar a ella. En la isla se encuentra el monasterio de Santa María del siglo XIII, que es de libre visita.