Nápoles es una de las ciudades más auténticas de Italia: vibrante, llena de energía y cargada de una historia que se respira en cada rincón. Enclavada a los pies del Vesubio, es reconocida como la cuna de la verdadera pizza italiana, pero también como el punto de partida perfecto para explorar Pompeya, Capri y la Costa Amalfitana. La fusión de su energía desbordante, su espíritu mediterráneo y una gastronomía extraordinaria convierte a Nápoles en una de las ciudades más singulares del sur de Europa.
El centro histórico de Nápoles — el núcleo histórico más grande de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Spaccanapoli (la calle que parte el centro por la mitad), la basílica de Santa Chiara y pequeñas plazas con pizzerías en cada esquina.
Ciudad romana antigua sepultada bajo las cenizas del Vesubio en el año 79 d.C., conservada de forma única. Puedes ver las calles de la ciudad, las casas, los frescos e incluso los cuerpos petrificados. Tren desde Nápoles — unos 35 minutos.
Fortaleza sobre una pequeña isla en el golfo de Nápoles — la más antigua de la ciudad (siglo XII). Entrada gratuita, vistas espléndidas al golfo, el Vesubio y Sorrento. Ideal para el atardecer.