Dubrovnik, la legendaria 'Perla del Adriático', debe su esplendor a la rica historia de la libre República de Ragusa, que durante siglos supo resistir a los grandes imperios gracias a su maestría diplomática y su espíritu comercial. Ceñida por imponentes murallas medievales, esta ciudad es una auténtica obra maestra de arquitectura y cultura, reconocida hoy también como escenario de algunas de las producciones cinematográficas más célebres del mundo. Pasee por el Stradun, sumérjase en el azul cristalino del Adriático y déjese seducir por un lugar que permanece grabado en la memoria mucho después de haber partido.
Las murallas medievales mejor conservadas del Mediterráneo, de aproximadamente 2 km de longitud, rodean el casco antiguo. Construidas entre los siglos XIII y XVII, ofrecen una espectacular vista del casco antiguo y del mar Adriático. Recorrer las murallas es una parte imprescindible de la visita a Dubrovnik.
La calle principal del casco antiguo de Dubrovnik, de unos 300 metros de longitud, pavimentada con brillante piedra caliza. Surgió al rellenar el canal que separaba a los raguseos de los eslavos en el siglo XI. Está rodeada de palacios barrocos, iglesias y cafés, y representa el corazón de la vida social de la ciudad.
Una poderosa fortaleza del siglo XI situada sobre una roca de 37 metros de altura justo fuera de las murallas de la ciudad, apodada el 'Gibraltar del Adriático'. Protegía la ciudad de los ataques por mar y tierra. Ofrece una vista excepcional del casco antiguo y las murallas, y es conocida también como lugar de rodaje de la serie Juego de Tronos.