Innsbruck, situado en el corazón de los Alpes austriacos, fusiona una rica historia habsburga con paisajes de montaña de postal. Lo que antaño fue residencia imperial es hoy una ciudad reconocida por su elegante arquitectura, sus deportes de invierno y una atmósfera única donde la vida urbana se funde con la naturaleza en estado puro. Desde el célebre Tejado Dorado hasta las panorámicas de los Alpes que cortan la respiración, Innsbruck es el destino ideal tanto para los amantes de la cultura como para quienes buscan una escapada activa durante todo el año.
Balcón tardogótico del año 1500 decorado con 2.657 tejas de cobre doradas, encargado por el emperador Maximiliano I. Es el símbolo de Innsbruck y se encuentra en el corazón del casco antiguo. En el edificio bajo el balcón se encuentra un pequeño museo dedicado a Maximiliano I.
Residencia imperial de la dinastía Habsburgo-Lorena, construida originalmente en el siglo XV y ampliada significativamente en el siglo XVIII por orden de la emperatriz María Teresa. Sus suntuosas salas están decoradas con retratos de los miembros de la familia imperial y mobiliario original. Es uno de los palacios habsburgos más visitados fuera de Viena.
Sistema de teleféricos que parte del centro de Innsbruck y llega hasta una altitud de 2.256 metros en Seegrube, desde donde se disfruta de una espectacular vista panorámica de la ciudad y los Alpes circundantes. El teleférico Hungerburg fue diseñado por la arquitecta Zaha Hadid. En invierno funciona como estación de esquí y en verano como punto de partida para rutas de senderismo.