Praga, uno de los centros medievales mejor conservados de Europa, seduce con su arquitectura de cuento, sus calles empedradas y sus puentes históricos que unen siglos de pasado y presente. El Puente de Carlos, el Castillo de Praga y la Plaza de la Ciudad Vieja crean una atmósfera única que hace de esta ciudad un escenario de película. Con una rica vida cultural, una gastronomía excepcional y una célebre tradición cervecera, Praga es el destino perfecto para viajes románticos y culturales.
El castillo de Praga: el castillo más grande del mundo según el Libro Guinness, un complejo formado por la catedral de San Vito, el Palacio Real Antiguo, la Basílica de San Jorge y el Callejón de Oro. Solemne ceremonia del cambio de guardia a las 12h.
El puente más famoso de Praga, construido en 1357: un puente de piedra con 30 estatuas barrocas. Lleno de artistas callejeros y músicos. Es más bonito a primera hora de la mañana (antes de las 8h, sin aglomeraciones) o al atardecer.
La plaza antigua de Praga con el famoso reloj astronómico (Orloj de 1410) — cada hora aparecen los 12 apóstoles. Además, la iglesia Tyn, la estatua de Jan Hus y las fachadas medievales.