La isla más grande del archipiélago de las Cícladas ofrece una impresionante diversidad: desde la antigua Portara (puerta del templo de Apolo) a la entrada del puerto, hasta los pueblos de montaña como Apeiranthos y los fértiles valles con quesos y licores locales. Las largas playas de arena en la costa occidental son ideales para relajarse después de explorar el interior.