Alberobello no es una ciudad que se visita por la gran cantidad de atracciones, sino por su atmósfera. Pasear entre las blancas casas trulli, por sus tranquilas calles y sus pequeñas tiendas locales, ofrece la sensación de haber entrado en otro mundo. Para la mayoría de los visitantes, medio día es suficiente para explorar la ciudad, pero precisamente el ritmo pausado y el ambiente único hacen de Alberobello uno de los lugares más fotogénicos del sur de Italia.