Annecy se encuentra en el extremo norte del tercer lago más grande de Francia, rodeado de los Alpes por todos lados y atravesado por los canales del río Thiou que discurren por el casco histórico. El agua del lago es tan limpia que en su momento se usaba como fuente de agua potable, algo que todavía se percibe cuando uno salta desde el embarcadero en agosto. El casco antiguo es compacto y llano — sin escaleras, sin grandes pendientes — lo que lo convierte en uno de los pocos centros históricos por los que se puede pasear sin planificar la ruta. La ciudad funciona también como base para ciclismo, parapente y excursiones en barco, por lo que no es de extrañar que en verano se llene de turistas; si puedes, ven en mayo o en septiembre.