Colmar es uno de los centros históricos mejor conservados de Alsacia, conocido por sus coloridas casas con entramado de madera, sus canales y sus estrechas calles que durante siglos han definido su imagen característica. Un paseo por el barrio de la Pequeña Venecia transcurre junto a casas engalanadas con flores, puentes y fachadas que fusionan las influencias francesas y alemanas propias de esta región de Europa. Aunque atrae a un gran número de visitantes, Colmar no ha perdido la vida cotidiana de una ciudad local: mercados, panaderías, tabernas vinícolas y pequeñas plazas siguen siendo parte integrante de su atmósfera. Durante la primavera y el verano la ciudad se llena de flores, mientras que en época de mercados navideños el casco histórico se convierte en uno de los destinos invernales más conocidos de Francia. Los vinos alsacianos y la cocina tradicional son también parte de la experiencia que hace de Colmar un lugar diferente a la mayoría de ciudades de la región.
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