Colmar es una ciudad en Alsacia con uno de los cascos históricos mejor conservados de Francia: casas con entramado de madera de los siglos XV y XVI, canales a lo largo del río Lauch y estrechas calles adoquinadas que tienen el mismo aspecto que en las fotografías de los años 30. La ciudad tiene unos 70.000 habitantes y funciona como un verdadero centro urbano, no como un museo al aire libre, lo que significa que junto a los turistas encontrará cafés locales, mercados y restaurantes donde comen los franceses. Vale especialmente la pena venir en mayo o junio, cuando las fachadas están cubiertas de flores, o en diciembre por el mercado navideño que atrae visitantes de toda Europa, aunque en ese caso conviene reservar el alojamiento con meses de antelación. La cocina alsaciana y los vinos locales como el Riesling y el Gewurztraminer hacen que incluso simplemente sentarse en la plaza forme parte del programa.