Perast cuenta con apenas 350 habitantes permanentes, no hay coches en el centro y es demasiado pequeño para los grupos de cruceros, lo que lo convierte en una rara excepción en la Bahía de Kotor. A lo largo del paseo marítimo de un kilómetro se suceden 16 palacios nobiliarios y 17 iglesias, y frente a él se alzan dos islas: la artificial Gospa od Škrpjela, formada al arrojar piedras desde 1452, y la natural Sveti Đorđe con su monasterio benedictino rodeado de cipreses. El aparcamiento se deja a 200 metros del centro y a partir de ese momento todo es a pie. Si Kotor te agota por el bullicio, Perast está a 13 kilómetros y parece otro mundo.