Pintoresco pueblo costero entre Niza y Mónaco, conocido por su animado puerto, sus coloridas casas y una de las ensenadas naturales más hermosas de la Costa Azul. Es ideal para pasear tranquilamente, bañarse y disfrutar del ambiente mediterráneo. Desde Niza se llega en 7 minutos en tren — una breve excursión con playas de fácil acceso, restaurantes frente al mar y un centro histórico encantador.