Una escondida playa de guijarros bajo la iglesia de San Jacobo, accesible por escaleras desde la calle Frana Supila. Menos aglomeración que las playas céntricas y aguas cristalinas, junto con una vista fantástica a las murallas de la ciudad y a la Ciudad Vieja. Una excelente opción para quienes buscan un poco más de tranquilidad cerca del centro.