Pocos son los países de Europa donde en un mismo día puedes desayunar junto a un lago alpino, almorzar en el centro histórico de Liubliana y contemplar la puesta de sol en el Adriático. Precisamente por esa diversidad, Eslovenia es uno de los destinos más prácticos para los viajeros que desean vivir múltiples experiencias sin largos trayectos ni grandes aglomeraciones.